Mujer, te regalo una flor por cada día que te elevas ante mi y te haces grande.

Con nuestras felicitaciones a todas esas grandes y pequeñas mujeres que se preparan y sirven a la patria y con el deseo de que tengan una feliz jornada, reciban también un poco sobre los comienzo de este Día Internacional de la Mujer….

En 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague, se reiteró la demanda de sufragio universal para todas las mujeres y, a propuesta de Clara Zetkin, se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. La propuesta de Zetkin fue respaldada unánimemente por la conferencia a la que asistían más de 100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el parlamento finés. El objetivo era promover la igualdad de derechos, incluyendo el sufragio para las mujeres. Además de Clara Zetkin hay que señalar los nombres de otras pioneras en la reivindicación de los derechos de las mujeres como Rosa Luxemburgo, Aleksandra Kolontái, Nadezhda Krúpskaya e Inessa Armand.

El 19 de marzo de 1911 se desarrolló la primera celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de un millón de personas, que exigieron para las mujeres el derecho de voto y el de ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

En Cuba, la primera celebración se llevó a efecto en 1931 en un salón del Centro Obrero de Cuba, radicado en el número 8 de la calle Revillagigedo, en la capital. Aún en plena dictadura de Gerardo Machado no se pudo impedir que la mujer cubana entrara a tomar su puesto en el mundo y muchas combatientes, como Rosario (Charito) Guillaume, empezaron a dejar sus huellas en el camino de la emancipación política y social.

Con el triunfo revolucionario, el 1 de enero de 1959, después de años de enfrentamiento a gobiernos tiránicos, el protagonismo de la mujer comenzó a crecer de un modo notable. En primer lugar, por su vocación de libertad e independencia nacional puesta de manifiesto a lo largo de toda la historia patria y, en segundo lugar, por la alta preparación cultural y política adquirida que ha impulsado una revolución de cientos de mujeres dentro de la Revolución. La Revolución Cubana permitió a la mujer irrumpir en el mundo laboral, educacional, científico, económico, político y social en igualdad de condiciones.

Innumerables han sido las mujeres que a lo largo de la historia patria han dejado su huella y su ejemplo para las futuras generaciones. Comenzado por Mariana Grajales, esa madre que sin vacilar supo desprenderse de sus hijos y empinarlos a luchar por la independencia de Cuba. La valerosa Ana Betancourt, quien  proclamara la redención de la mujer cubana en la Asamblea de Guáimaro. Gertrudis Gómez de Avellaneda, coloquialmente «Tula», quien vivió una época en que la mujer no podía asistir a las aulas universitarias y sin embargo a través de su pasión por la lectura se consagró como escritora y poetisa.

Las inolvidables Melba Hernández y Haydee Santamaría, participantes en los asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, quienes con tenacidad y una paciente labor dieron a conocer al pueblo cubano el alegato de Fidel, La Historia me absolverá, esa Haydee que unió la América y llenó Cuba de intelectualidad y el goce espiritual por la canción y la escritura.  La Celia de la Sierra y del llano, la compañera infatigable de lucha de Fidel, la Vilma, quien guiada por el entusiasmo de Fidel, fundara la Federación de Mujeres Cubanas, Los Círculos Infantiles, como ayuda a la mujer trabajadora. Y otras que con el cursar del tiempo hicieron historia en la Cuba del siglo XX y caminan con paso firme, seguro pero lleno de bondad y amor construyendo, la Cuba soñada, para el bien de todos. Nuestras médicos y colaboradoras de las salud, nuestra maestras, nuestras obreras, intelectuales, economistas, ingenieras, nuestra madres, todas mujeres y como dijera nuestro José Martí…

Las campañas de los pueblos sólo son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible.”

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Categorías: Cultura, educacion, Historia, internacional, Latinoamerica, Revolución, Sociedad | Etiquetas: | Deja un comentario

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