“Hay que creer en Cuba”

Entrevista con Eusebio Leal (III Parte)

Por: Magda Resik Aguirre

En el caso de José Martí, generalmente se le cita, se buscan frases apropiadas para el momento específico. Todo el mundo acude a él y a veces no se le conoce con verdadera hondura, ¿pero cómo acudiría al Apóstol en los tiempos que corren el Historiador, que conoce profundamente su ideario y pensamiento?


Toma un plato maravilloso, tíralo al suelo, y después trata de interpretar los fragmentos. Esto ocurre con la obra de Martí. El que quiera conocer a Martí, tiene que leer a Martí; no se puede tomar permanentemente fragmentos. Como a Luz y Caballero. ¿Se le va a interpretar solamente por los aforismos? No es posible. Tú tienes que conocer la obra de Luz, su obra pedagógica, su obra filosófica, verlo dentro de su familia, de su contexto histórico; qué quiso ser, qué fue, cómo vivió, cómo murió, cómo influyó su familia en su destino.
Entonces, primero, Martí es muy joven, Martí muere a los 42 años; a los 39 está fundando un partido político de unidad nacional, está fundando un periódico en una ciudad cosmopolita como
Nueva York, donde los cubanos habían formado una sólida colonia y se expresaban a través de octavillas, diversos periódicos. Tuvo grandes confrontaciones.
Siempre digo que hay que escalar a él por diversos caminos. Me encantan sus versos libres, como a él le gustaban; me encanta su poesía amorosa, me fascinan sus cartas. Agradezco mucho a Juan García Pascual, un gran cubano, que nos haya mostrado, por ejemplo, un epistolario de respuestas de Martí, quiere decir, las cartas que Martí recibió, lo cual retrata un poco ese diálogo interrumpido que, en el epistolario, solamente vemos de él hacia los demás. Me interesa mucho el Martí hombre, tal y como lo describe Gonzalo de Quesada. Y tomo unas palabras de Martí que son impresionantes: “No bien nace, ya están en pie, junto a su cuna con grandes y fuertes vendas preparadas en las manos, las filosofías, las religiones, las pasiones de los padres, los sistemas políticos. Y lo atan, y lo enfajan; y el hombre es ya, por toda su vida en la tierra, un caballo embridado.”
Martí fue el paradigma del pensamiento libre. Nacido de español y de española, nacido pobre, a diferencia de otros Padres de la independencia de Cuba, asombra que su proyección y su discurso no nacieron del rencor; nacieron de un sentimiento de comprensión y hasta de piedad para sus padres.
Con el mayor respeto y con la cabeza descubierta te diría que doña Leonor no entendió nunca su vocación política, como otras madres, lo cual lo inclina a pensar siempre en su madre con doloroso y pasivo sufrimiento. En la medida en que ella pierde la vista y la capacidad de leer sus cartas, tienen que leérselas, y su incapacidad para poderlas escribir, después que él con mucho sacrificio la lleva a los Estados Unidos, ella entiende un poco más su destino; el padre lo entendió más.
En la película de Fernando Pérez se ve con nitidez, se retrata, uno de los momentos más dramáticos, cuando un niñito, un muchacho adolescente, enclenque, extremadamente débil, es llevado a una prisión bárbara y sometido al dolor ominoso de un grillo de hierro que lo laceró para siempre. Y se ve el abrazo del padre; del padre que, siendo militar y siendo español, nunca fue Voluntario, a pesar de la solicitud de sus amigos y de la gente. Todo eso contribuyó a la formación de Martí. Contribuyó mucho el pensamiento juvenil de Mendive, que era un alumno del Colegio de San Carlos y San Ambrosio de la época más gloriosa, del Seminario; contertulio de otros maestros, como Anselmo Suárez y Romero, que tanto influyó también sobre la vida de Martí, un antiesclavista, autor de una linda novela, entre otras obras.
Pero hay que leer a Martí. No se le puede fragmentar; no se le puede, a nuestro antojo, tomarle como muletilla ni como exergo.

¿Y de qué modo sí se le puede tomar?
Creo que Martí es algo más. Vamos a hablar con sinceridad: hay un determinado momento en que se dice que Martí es casi un socialdemócrata de su tiempo. Todo es casi una blasfemia. Martí fue un revolucionario integral para su tiempo y para todos los tiempos. No fue infalible; hay cosas de su pensamiento y su discurso que pertenecen por completo a su tiempo; pero hay otras cosas, que son el nervio vital de esa idea, que es lo que José Lezama definió como el misterio que nos acompaña. Es una figura omnipresente. Fidel fundamenta, y no lo hace políticamente para complacer a los cubanos, ni para llegar a los cubanos, que estaban permeados de discursos martianos en el año de su centenario, en que agonizaba, en un monumento impopular, en una república que se hundía como una estatua de arcilla. Lo encuentra en la vitalidad de su pensamiento, en su actualidad, en su visión anticipada de la complejidad de la sociedad norteamericana y cómo influiría sobre Cuba el destino de esa gran nación.
Martí vivió en los Estados Unidos más que en Cuba. No presumo, afirmo que tuvo allí grandes amigos; de lo contrario, su obra habría sido imposible. Y no solamente cubanos, también norteamericanos, suecos, irlandeses. Se ve en su obra. Asiduo a las exposiciones, atento al drama social, fue cronista del Primero de Mayo, de las grandes obras de la ciencia y la industria: el elogio del Puente de Brooklin, o su pensamiento sobre Emerson, por ejemplo, su visión sobre la obra compasiva del padre Flanagan, el drama del asesinato del presidente de los Estados Unidos. Y sobre todo, ve de cerca el surgimiento de una sociedad compleja, nacida de la emigración, y al mismo tiempo ese país, que siempre asombraba por su capacidad de renovación y de modernidad, en comparación con una América en que la victoria de la Revolución se había estancado y luego gangrenado en una institución republicana donde habían permanecido intactos el trono y el altar.
Martí clama -por eso dice que el fiel de las Américas está en las Antillas- por una transformación profunda, y ve a Cuba con ese destino. No la ve mesiánicamente; la mira como una obra que debía ser ejemplar.

Continuará……

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Categorías: Cultura, educacion, Estados Unidos, Historia, Sociedad | Etiquetas: | Deja un comentario

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