“Hay que creer en Cuba”

Entrevista con Eusebio Leal        (I Parte)

Dejo a la lectura de todos los seguidores y amigos de este blog esta entrevista que la periodista Magda Resik hiciera hace casi un año a Eusebio Leal, Historiador de Ciudad de La Habana. Considerando que en los momentos actuales que vive nuestra isla, el pensar profundo de este hombre, su actuar sencillo, su dedicación al patrimonio de la nación cubana y la forma tan particular de transmitirlos y  defenderlos nos lleva a confiar en su criterio de que “hay que creer en Cuba”.

Por: Magda Resik Aguirre

Fotos: Alexis Rodríguez

En su pasión por el patrimonio se evidencia un compromiso raigal con Cuba. Al Historiador de Ciudad de La Habana se le asocia con esa entrega abnegada a un proceso de rescate de los valores históricos de la nación que trasciende fronteras y deriva en influencia beneficiosa para quienes a lo largo del país también se emplean a fondo en preservar lo que fuimos y nos distingue hoy.
No se puede ir al futuro si no desde el pasado. Afirmación reiterada en muchas de sus intervenciones públicas porque todo el tiempo no le alcanza para promover lo que a su juicio debe instalarse en nuestras conciencias y sostener la práctica cotidiana: “la desmemoria es condición consustancial al subdesarrollo”.
Hombre de la cultura, valora hondamente el papel de ésta en el desarrollo social y humano y en la afirmación de una conciencia nacional necesaria para la resistencia ante el empuje desmesurado de un patrón global de consumo cultural. Eusebio Leal anhela una creciente y necesaria prosperidad material pero sobre todo espiritual para Cuba, no como utopía irrealizable, sino como única salida a la sobrevivencia patria que tantas vidas y esfuerzos cobró a sucesivas generaciones.

Recientemente le escuché decir: “construyéndose una tradición que va del pasado al futuro, nos empleamos a fondo en el Centro Histórico de La Habana”. Usted ha intentado por todos los medios, y contra viento y marea, salvaguardar el patrimonio de la nación. ¿A qué se debe que haya insistido tanto en eso?
Hoy existe una categoría que es el patrimonio inmaterial, que es lo que flota sobre el ambiente, lo que forma parte de la memoria. Esa memoria se ha hecho piedra, se convirtió en carne, en músculo, en sangre de un país. Y hay también la memoria de la gente que ha construido todo eso.
Empecemos por los que han trabajado, los que han construido, los que han ideado, los que soñaron en estos espacios y crearon el ser nacional. Para mí entonces es importantísimo no que me vean como un embalsamador de la realidad, ni como uno que se ha detenido en el tiempo; para mí no todo tiempo pasado fue mejor, pero afirmo categóricamente que no se puede ir al futuro sino desde el pasado. Esto es importante. Conocer bien el pasado, ver lo que hay de perecedero y lo que hay de perdurable, lo que se conserva, lo que prevalece… es lo que trato de hacer.

¿Cómo puede entonces la sociedad cubana combatir esa influencia, diríamos –que hay quien le llama colonizadora, hay quien le llama globalizadora— que pretende someter la cultura propia en aras de una suerte de internacionalización de lo que debemos consumir culturalmente?
Martí se adelantó a su tiempo cuando afirmó categóricamente: “Patria es humanidad.” Sin embargo, somos una cultura insular, siempre miramos al mar, de ahí lo hemos esperado todo: de ahí llegaron los aborígenes, de ahí llegaron los colonizadores, los esclavos, las distintas migraciones, y finalmente se establecieron esas relaciones en las cuales el mar, más que separar, une.
Siempre aspiramos a formar parte de la realidad política y cultural de nuestro continente, pero en realidad de historia de América se sabe por lo general poco; se conocen nombres, personas, acontecimientos, pero la trama, esa trama que hizo nacer un continente, un mundo tan singular y tan distinto al que existe en otras latitudes conforma nuestra aspiración más íntima.
Por tanto, ir de lo general a lo particular, ir de la historia de América a nuestra historia, y al mismo tiempo no rechazar nunca, sino saber interpretar las claves del conocimiento universal, es importantísimo.
Recuerdo las palabras, que siempre se repitieron, de la necesidad de una cultura general e integral. Esto es clave. La cuestión, en última instancia; el debate, en última instancia, es cultural, y hay tres escenarios: la familia, la escuela y la sociedad. La familia como núcleo en el cual ya herederos, padre, madre y abuelos de una tradición, la legan a su descendencia; la segunda, el maestro, que es al que le toca darle cuerpo a esa naturaleza e inducirlo en el camino de la vida.
Cuba tiene una tradición pedagógica poderosa, expresada en Luz y Caballero, que fue quizás, como dijo de él Manuel Sanguily: una flor nacida en un estercolero, en medio de una sociedad esclavista y carente de todo derecho, dijo en palabras más o menos exactas: el que tenga al maestro tendrá a Cuba. Y el tercer elemento es la vida social, es el comportamiento, su relación con el mundo de la cultura, su relación con su patrimonio material y espiritual.

continuará….

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Categorías: Ciudades, Cultura, educacion, Historia, Revolución | Etiquetas: | Deja un comentario

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