El Papa Francisco y Kcho intercambian cartas: “Rece por mí”, pide el Sumo Pontífice

CUBADEBATE

Por: Arleen Rodríguez Derivet
En este artículo: Alexis Leyva (Kcho),
Siempre he creído que Dios enseñó a pintar a Kcho para que pudiera comunicarse con el resto del mundo, sin tener que apelar a esa especie de dialecto en que la pasión y la prisa convierten sus palabras. Descifrarlas es un verdadero desafío, no por lo que dice, sino por cómo lo dice, ese modo divertidamente lúdico que no sería exagerado definir como el estilo Kcho.

“¿Qué quieres que te enseñe primero, mi carta o la de él?”, me pregunta mientras baraja pliegos manuscritos, bocetos, facsímiles. Elijo por orden.

“Primero lo primero” respondo. Pero cuando ya tengo todo en las manos, con ganas de publicarlo antes de leerlo -porque sé que vale una portada-, me olvido de que vendrán veloces y en ráfagas sus respuestas, y lanzo de un golpe las preguntas que exige poner la nota en contexto:

¿Le escribiste al Papa? ¿Cómo, por qué? Lo que sigue es una síntesis de nuestro breve diálogo, reconstruido con lo que alcancé a anotar en mi memoria, mientras nos movíamos con dificultad en su estudio, literalmente virado al revés en la intensidad del trabajo:

“Estaba sentado en un café en Roma y me puse a escribirle al Papa…”

Tu exposición (Via Crucis) fue la primera de un artista cubano en el Vaticano, ¿verdad?

“Olvida eso. Lo importante es que Cuba estaba alli y yo quería que él lo supiera. Y que supiera también cómo me reconozco, quién soy, cómo siento a la Reolución y a Fidel. Me senté en un café a dibujar bocetos y la gente pasaba y preguntaba si los vendía -se ríe con su estridente estilo- y yo no, no; le estoy escribiendo al Papa. Esto fue lo que le mandé, manuscrita:

Su Santidad
Papa Francisco

Roma, Ciudad del Vaticano
6 de mayo de 2014
Kcho-Alexis Leiva Machado

Soy hijo de un pueblo iluminado por el sol y el mar de la isla de nuestra patrona la Caridad del Cobre, nuestra hermosa isla de Cuba.
Soy hijo de la Revolución de los humildes y para los humildes liderada por Fidel y en este momento en que le escribo esta nota, me asiste mi pueblo y nuestra espiritualidad y fe de que un mundo mejor es posible y necesario.
Gracias por su visión y su pasión para ayudar y guiar al hombre en su Via Crucis moderno.
Que Dios lo acompañe en su misión pastoral para salvar a la humanidad de la oscuridad.

Casi un mes después, a punto de cerrarse la exposición en el Palazzo della Cancelleria de la Santa Sede, el Papa le respondía a Kcho:

Vaticano, 2 de junio de 2014

Estimado Señor Alexis Leyva Machado:

He recibido con agrado su atenta carta, así como los apreciados dibujos de su autoría y el catálogo de su obra “Via Crucis”.

Le agradezco cordialmente este amable gesto y los sentimientos de deferencia que lo han motivado. Que Jesucristo, “la luz verdadera, que alumbra a todo hombre” (Jn 1,9), reavive en nuestros corazones la llama de la fe, de la esperanza y de la caridad.

Le pido, por favor, que rece por mí. Que Jesús lo bendiga y la Virgen Santa lo cuide.

Cordialmente,

Francisco.

“Via Crucis” -29 piezas entre pinturas, dibujos, esculturas e instalaciones, incluyendo una cruz de remos gigante- se instaló en el mismo sitio donde los inquisidores juzgaron a Galileo Galilei. Durante todo un mes, del 4 de mayo al 4 de junio, cada día la visitaban alrededor de 300 personas. Al final, los anfitriones pidieron extender el tiempo, pero Kcho trajo las piezas de vuelta a La Habana. “A donde pertenecen”.

Y ahí están, en el estudio- taller del Romerillo, disputándose el breve espacio que queda libre en el pandemónium de creación que ha provocado el artista con sus trabajos para la próxima Bienal de La Habana.

Junto a su obra y su cruce de cartas con el Sumo Pontífice, Kcho trajo, además, una deliciosa anécdota del momento de la inauguración, cuando la Madre Tekla Famiglietti, Abadesa General de la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida, entró dando sonoros vivas a Cuba y a su gran amigo Fidel Castro en una expresión de cariño ajena por completo a las rígidas normas del protocolo del lugar. “Parecía una cubana”, comenta el artista y para probarlo muestra una foto donde ambos se saludan. La imagen quedó movida por la visible euforia del reencuentro.

Categorías: Historia, internacional, Religión | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: