19 de mayo de 1895

“El deber de un hombre está allí donde es mas útil”
José Martí
Por Sergio Medina
19 de mayo de 1895 , 20 de mayo de 1902 : Dos fechas encontradas en la Historia de Cuba.
La una gloria y heroísmo, la otra imposición humillante.
José Martí, convencido de que “el deber de un hombre está allí donde es más útil” y que no pedía a los cubanos que convocaba a la lucha independentista lo que él no fuera capaz de hacer ,estuvo en la primera línea de combate en la “Guerra necesaria, rápida y brillante” por la que entrego su vida, sin desconocer la oposición de otros grandes patriotas, que consideraban su lugar era otro como cerebro y conductor que era de la Guerra de Independencia, continuada el 24 de febrero de 1895.
Siete años después de que un 19 de mayo de 1895 , el más grande pensador cubano cayera arma en mano y con grado de general en Dos Ríos , se inicia en Cuba la época de la humillación , conocida como República Mediatizada , cuyo centro de poder estaba en los Estados Unidos y las decisiones provenían del naciente imperio, que con su oportunista intervención al final de la guerra que los cubanos libraban contra la metrópoli española y cuando ya los mambises tenían derrotado al ejército español, no permitieron que los cubanos lograran la independencia por la que durante 30 años pelearon.
Esa oscura etapa de la Historia de Cuba comenzó un 2 de mayo de 1902 , cuando de manera simbólica se erigió por primera vez en el Castillo del Morro la bandera de la estrella solitaria agraviada y humillada por otra bandera de muchas barras y estrellas y que representaba al país que desde su fundación como nación en 1776 pretendía para sí la Isla de Cuba y lo expresa sin pudor alguno en la Doctrina Monroe en 1823, con la teoría de América para los americanos y que Cuba debería caer en las manos de la nación del norte como “la fruta madura” cae de un árbol.
Un año antes de instaurada la República Mediatizada se produce contra Cuba otro hecho más humillante , cuando el Congreso de Estados Unidos aprueba la Enmienda Platt y el presidente de turno firma , en marzo de 1901 y que se le impone como un apéndice a la constitución cubana y que como una Espada de Damocles, elimina la más mínima posibilidad de independencia real del pueblo que tanto lucho, al establecer en uno de sus artículos el derecho de los Estados Unidos a intervenir en Cuba cuando consideraran que estaban en peligro los intereses norteamericanos.
Se obliga, además, entre otras muchas imposiciones al Gobierno de ese entonces , a ceder parte del territorio cubano para la construcción de bases carboneras y navales, infamia que hasta el día de hoy se mantiene presente y que Cuba denuncia de manera permanente.
Un convencimiento tienen los cubanos de hoy, si Martí no hubiera caído en Dos Ríos hace 118 años, no tendríamos en 1902 una República Mediatizada y dos banderas ondeando , donde sólo debió estar una : la de las franjas blancas y azules , el triangulo rojo y la estrella solitaria y mucho menos una Enmienda Platt que nos convirtió desde entonces y hasta el Primero de Enero de 1959 en colonia de Estados Unidos.
Bonifacio Byrne con el dolor patriótico más genuino nos los dice en bellos versos:
MI BANDERA

Al volver de distante ribera,
con el alma enlutada, y sombría
afanoso busqué mi bandera
¡y otra he visto además de la mía!

¿Dónde está mi bandera cubana,
la bandera más bella que existe?
¡Desde el buque la vi esta mañana,
y no he visto una cosa más triste!…

Con la fe de las almas austeras
hoy sostengo con honda energía
que no deben flotar dos banderas
donde basta con una: ¡la mía!

En los campos que hoy son un osario
vio a los bravos batiéndose juntos,
y ella ha sido el honroso sudario
de los pobres guerreros difuntos.

Orgullosa lució en la pelea,
sin pueril y romántico alarde:
¡al cubano que en ella no crea
se le debe azotar por cobarde!

En el fondo de obscuras prisiones
no escuchó ni la queja más leve,
y sus huellas en otras regiones
son letreros de luz en la nieve…

¿No la veis? Mi bandera es aquélla
que no ha sido jamás mercenaria,
y en la cual resplandece una estrella
con más luz, cuanto más solitaria.

Del destierro en el alma la traje
entre tantos recuerdos dispersos
y he sabido rendirle homenaje
al hacerla flotar en mis versos.

Aunque lánguida y triste tremola,
mi ambición es que el sol con su lumbre
la ilumine a ella sola – ¡a ella sola! –
en el llano, en el mar y en la cumbre.

Si deshecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún día…
¡nuestros muertos alzando los brazos
la sabrán defender todavía

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Categorías: Cultura, Estados Unidos, Política, Sociedad | Deja un comentario

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